VICTORIA PRIVADA VS VICTORIA PÚBLICA

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VICTORIA PRIVADA VS VICTORIA PÚBLICA

En Mayo del 2017 se hizo público un estudio que arrojó luz a uno de los interrogantes más repetidos en la historia del tenis.

Muchas veces nos hemos preguntado por qué un jugador reacciona luchando, peleando y sabiendo sufrir ante un reto complicado, y otro, ante el mismo reto, se viene abajo, protestando, quejándose y buscando excusas. ¿Por qué este tipo de comportamientos?

Lo que muchas veces genera expectación o incertidumbre, es conocer o entender los motivos por los que dos jugadores ante un mismo reto van a reaccionar de forma distinta.

Bien, como ya podíais adivinar, la respuesta está en el cerebro. Os alegrará conocer que no venimos predeterminados (genéticamente) para desarrollar una u otra forma de afrontar los retos, más bien lo determinante (una vez más) está en la Educación, no en la genética.

La responsable del estudio es la psicóloga de la Universidad de Stanford, Carol Dweck. A través de un experimento concluyó que existen dos tipos de mentalidades:

  1. Mentalidad Fija: Estas personas creen que el éxito depende de las habilidades innatas, y padecen urticaria ante cualquier error. “Si no se ha nacido con dichos dones, ¿para qué intentarlo?”.
  2. Mentalidad de Crecimiento: Las personas con esta mentalidad piensan que el éxito depende del esfuerzo, del trabajo o de sudar la camiseta.

Pero bien, ¿dónde se supone que empieza a forjarse cada uno de los tipos de mentalidad? La respuesta; A lo largo de la primera y segunda infancia y la adolescencia.

El Aprendizaje Vicario (por imitación) es el responsable de buena parte de la educación de los niños. Siempre se ha dicho que era bueno reforzar en estos años la autoestima con el verbo “ser”, ser guapo, ser listo, ser inteligente, ser gracioso… Sin embargo, la neurociencia ha comprobado que personas que habían recibido este tipo de refuerzo, eran más propensos a desarrollar una mentalidad fija. “Si no soy lo suficientemente bueno como para afrontar este reto, ¿para qué intentarlo?”. El refuerzo en valores de superación desarrolla con más probabilidad una mentalidad de crecimiento.

De hecho, Jason S. Moser y sus colegas en la Universidad de Michigan State han descubierto qué nos ocurre en nuestro cerebro cuando nos enfrentamos a una equivocación. Dependiendo de si nuestra mentalidad es de aprendizaje o fija, la actividad neuronal ante un error será más activa o menos. En otras palabras, cuando pensamos que podemos aprender, si nos equivocamos, se despierta un intenso baile neuronal para identificar causas, patrones o aprendizajes que nos sirvan para un futuro (color rojo de la imagen). Sin embargo, si nuestra mentalidad es fija, ante una equivocación, echaremos balones fuera, nos justificaremos con mil y un argumentos y nuestra actividad neuronal para encontrar razones para el aprendizaje quedará un tanto dormida (color verde). Y todo ello no depende de la edad. Según Dweck, el 40 por ciento de las personas tienen “mentalidad de crecimiento”; otro 40 por ciento, su “mentalidad es fija” y el resto, dependiendo del momento.

A lo largo de todo el desarrollo de la Master Cup nos habéis visto entregar medallas al esfuerzo, humildad, diversión, entrega, etc. Dichas medallas puntuaban para el ranking general. Detrás de estos gestos había una razón pedagógica. Lo que pretendíamos era fomentar precisamente esos valores, para ayudarles a desarrollar una mentalidad de crecimiento en un futuro.

En las charlas previas a la Master Cup lo titulamos Victoria Privada frente a Victoria Pública. Tratábamos de explicar con ejemplos, que para conseguir un éxito público (un punto, un juego, un set o un partido) primero debemos conseguir un éxito privado. Con esto ayudamos a que los niños enfoquen en lo que depende de ellos para poder conseguir el objetivo que quieran. La sociedad en la que vivimos es demasiado resultadista, y esto precisamente juega en contra del proceso de aprendizaje y desarrollo. Cuando se celebra más una victoria que un esfuerzo, cuando lo único que se premian son los resultados, o la habilidad que se tenga, el niño a través del aprendizaje vicario aprende a que eso es lo adecuado, lo importante, focalizando en el final del proceso en lugar del proceso en sí que le llevaría a conseguir las metas.

Premiando y monetizando estos valores logramos que los niños den valor y comiencen a enfocarse en lo necesario para conseguir las cosas. Los estamos ayudando a crear enfoque en esa victoria privada, les estamos enseñando a que detrás de un éxito hay esfuerzo, tropiezos, resiliencia, tiempo y constancia. Porque cuando se necesita el esfuerzo, es mejor tenerlo entrenado.

Así podemos concluir que, la diferencia entre afrontar retos (a nivel actitudinal) como Nadal y no como Kyrgios está en la forma en la que hayamos educado o reforzado los atributos actitudinales que ayudan a la consecución de los mismos (esfuerzo, humildad, sacrificio, disciplina, etc.).

 

Como decía Woody Allen, “Me llevo 10 años conseguir éxito de la noche a la mañana”